511. «El Matasiete» y los ejercicios de la memoria
En el transcurso de la huelga portuaria de 1903, los manifestantes intentaron tomar por asalto el edificio de El Mercurio de Valparaíso, producto de ello, desde las oficinas del diario se dispara hacia la calle. Siete personas mueren.
Debido a estos hechos surgirá una nueva publicación periódica en Valparaíso: El Matasiete, un «modestísimo periódico de agitación obrera», señala Raúl Silva Castro. Su título da cuenta del mote con el cual algunos comienzan a referirse a El Mercurio de Valparaíso, luego de su participación en la huelga de 1903.
El periódico es fundado por Juan Luis Jerez. Sus páginas se reproducen en la imprenta El Deber, ubicada en calle Las Heras. Según Joaquín Edwards Bello, este libelo –en sus palabras– apareció al día siguiente de la jornada de violencia vivida en las calles de Valparaíso. Sin embargo, la exactitud de dicho dato nos parece, a lo menos, discutible. De hecho, Jorge Iturriaga precisa que la publicación se inicia a fines de mayo.
En este periódico obrero colaboraron algunos intelectuales y escritores, como Carlos Pezoa Véliz, quien, en la edición número diecinueve de El Matasiete, correspondiente al 22 de septiembre, publica su poema «Vida de puerto», aquel que dice:
De la English Company hay pelambres:Armando Donoso va un poco más allá, y sostiene que Pezoa Véliz redacta El Matasiete, «un periodicuelo virulento, apasionado, ingenioso...», precisa. Silva Castro señala que el poeta colaboró en este periódico solo durante el mes de mayo de 1903. Por su parte, Julio Iglesias Z., afirma que es en el mes de junio cuando Pezoa Véliz es invitado a colaborar en esta publicación, por los poetas Víctor Domingo Silva y Zoilo Escobar.
dicen que a bordo se pasan hambres
almuerzo papas, cena frejol;
al otro día papas con coles
y vuelta y vuelta con los frejoles
y con las cenas de papa y col.
Precisamente el hermano de Víctor Domingo Silva, Jorge Gustavo, publica en 1903, luego de la huelga, el opúsculo ¿Existe en Chile la cuestión social?, que recoge una conferencia suya dada el año anterior en el Ateneo de la Juventud de Valparaíso; considerando lo ocurrido en las calles de la ciudad, la pregunta adquiere ahora un leve tono irónico. Junto con ello, Silva también comienza a colaborar en las páginas de El Matasiete.
Luego de los muertos en el asalto a El Mercurio de Valparaíso, el diario morigeró su postura hacia los huelguistas. Así, dos días después, el 14 de mayo de 1903, el periódico señala que la huelga era un «derecho sagrado» y que las compañías fueron tercas al resistirse al arbitraje. Meses después, El Matasiete, en su edición del 18 de agosto de ese año, se refería a ese cambio en la postura del diario mediante los siguientes versos:
Diario canalla y rastreroEl 12 de mayo de 1904, el periódico presenta el subtítulo «edición especial en homenaje a nuestras víctimas», no se precisa más, ni siquiera sus nombres, como si ello no fuese necesario.
que de usura haces alarde
ya no insultes al obrero
como ayer, torpe y cobarde.
Te humillas, le haces la pata,
cubriéndote de baldón
y le ofreces generoso
«en crónica una sección».
Tarde, muy tarde has venido
de rimbor ruin, a cambiar
y al pueblo, diario mezquino
pretendes engatusar...
El primer artículo, titulado «In Memoriam» cumple las funciones de una editorial, y está redactado desde la perspectiva del «matasiete», esto es, de El Mercurio de Valparaíso, en un pretendido ejercicio de humor negro.
¡Hace un año! Parece que fuera ayer. Hace un año que a las puertas de nuestra oficina caian unos cuantos facinerosos que pretendian asaltarnos; así lo supusimos.Esta edición especial incluye también una carta abierta a Luis Emilio Recabarren, encarcelado en Tocopilla. El texto busca continuar el tono del anterior, y es redactado a modo de chanza.
Nuestras carabinas y nuestras punterias no tuvieron resistencia entre aquella masa de pueblo que solo hoi comprendemos que pedia algo justo y al que atacamos duramente desde nuestras columnas por medio de nuestra pluma, primero, a bala despues.
Nos queda sí el consuelo de que solo fueron siete los que cayeron; hubiéramos deseado más, porque así hubiera sido mas grande nuestro arrepentimiento y el torrente de sangre no se hubiera secado tan luego a nuestra vista.
Además, se rinde un homenaje al contraalmirante Arturo Fernández Vial y al diputado Guillermo Plummer de Ferari, por sus esfuerzos en evitar que aumentaran los enfrentamientos callejeros el 12 de mayo de 1903.
Fernández Vial mantuvo una actitud dialogante con los trabajadores, en los días previos a estos hechos. Respecto del diputado Plummer, Mario Garcés señala que él, junto al intendente de Valparaíso y otras personalidades, se dirigió a la multitud señalando: «prometemos solemnemente al pueblo, todos nosotros arreglar dentro de una hora de plazo, sus dificultades: pero por la patria, por la libertad, deténganse un momento». La única respuesta fue una avalancha de gritos y, entre ellos, uno que decía: «Es tarde, es tarde ya para engañar al pueblo».
El director del periódico, Juan Luis Jerez publica en esta edición de El Matasiete un ardiente poema titulado «Al pueblo», en el cual realiza un airado homenaje a las víctimas obreras de la huelga.
Recordemos ciudadanosSon solo cuatro páginas, y pareciera que es el único ejemplar que ha logrado conservarse hasta hoy en la Biblioteca Nacional, pero es suficiente para adentrarse en los sentimientos que perduraron en varios porteños, luego de 1903 y, junto con ello, para comprender un nombre que, de tiempo en tiempo, emerge desde la porfiada memoria.
Que hoi hace un año cabal
Que el despotismo brutal
Ultimó a nuestros hermanos.
(...)
Hasta hoi la leal esposa
Llora a su esposo ultimado
Y el huérfano abandonado
Jime en miseria espantosa.
Y a los cínicos culpables
De esa atroz carniceria
¿Les remoderá hoi en dia
Su conciencia miserable?
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